INVITACIÓN: PASTO, VENÍ, VENÍ…ONOMÁSTICO SAN JUAN DE PASTO 2026

INVITACIÓN: PASTO, VENÍ, VENÍ…

La memoria diseña caminos y laberintos entre la historia y la imaginación, es el tiempo cultural que se encarga a veces de enredar lo mítico con lo real o a la inversa.

Y aquí estamos de nuevo, con el pasaporte en la mano para convidar a los niños y jóvenes, ciudadanos y paisanos, pastusos de todo género, edad y talante, al viaje maravilloso de ida y vuelta hacia el Pasto urbano, festivo y humano, que se fue… Que ya no es, pero que, al reconocer los pasos por la calle del Churo y La Compuerta, permite salir al Veinte de Julio, atravesar la Pamba de San Sebastián, entrar a la Capilla del Portalito y mirar embelesados el Pesebre de Movimiento. De allí, queda cerquita La Carnicería o los Dos Puentes, sector adonde en 1568, se trasladaba el rollo o picota pública.

Pero enrumbándose hacia el norte, el Barrio del Río Blanco, espera con su pasaje romántico enmarcado por faroles y las barquillas para las parejas de enamorados, mientras las familias y chiquillos pasean por el Puente de Toledo, frente al viejo local del Hospital San Pedro, donde religiosas vaporosas con cofias de alas blancas, las Hermanas Vicentinas de la Caridad, andaban en sus diligencias para servir al prójimo.

De allí, del sector del Río Blanco, hoy conjunto patrimonial La Milagrosa, se sale para la calle más ruidosa de la época colonial, ¡Hullaguanga!, porque allí vivían nada menos y nada más que las hullaguangas, mujeres alegres de noche y tristes de día. Cerca quedaba la Gallinacera y el hullaguangayaco o río de los gallinazos, agua del Río Pasto, aves de carroña, bosques encantados en la ribera derecha y duendes músicos con tambores de hojalata que seducen a los artistas del carnaval, que arriman por esos lados para elaborar muñecos destinados a las carrozas del seis de enero.

El viaje continúa interesante, la Turumama se queda en los Dos Puentes, unos cogen para El Ejido, a paso lento por lodazales y empedrados, con puentes por medio y allá arriba se encuentran con los jugadores de chaza, atletas de fuerza y velocidad. Más allá queda el Lago San Carlos, donde además de patos silvestres, los pastusos, aprovechan el agua no para bañarse, sino para navegar en flotillas de madera y ensueño. Más tarde, será El Ejido el sitio preferido para los circos y carpas de gitanas simpáticas y hombres negociantes de pailas de cobre. Allí se instalará el hipódromo, con carreras de caballos que atraerán la atención de más de uno.

 

 

10 ACADEMIA NARIÑENSE DE HISTORIA

Y el 4 de enero de 1928, nacerá para el imaginario, la familia Castañeda. Luego, en 1932, saldrán los soldados del Batallón Boyacá a defender la patria en Puerto Asís y entre ellos irá una mujer muy valiente: Clara Elisa Narváez, El Cabo Pedro.

Unos cogerán para la Calle Angosta, que en ese tiempo era tan estrecha que sólo cabía un viviente y su alma. Otros para la calle del Columpio. Los más irán a la Plaza Mayor y se darán cuenta que los gendarmes están quitando la pila con “el mono” o viejo, para reemplazarlo con la estatua del general Antonio Nariño ante lo cual adultos y chiquillos le hacen mala cara, dicen que es el mismo diablo.

nosotros seguimos por la carrera 27, y llegamos al viejo Barrio de Taminango, el de los fantasmas en todos los rincones y estilos. Por el Río de Jesús, en la huerta de la Casa de Ejercicios, el padre Villota espanta al maligno que recoge perejil para las morcillas de las ejercitantes.

Luego nos vamos a Ingapamba, el Pedregal o Rumipamba y allí nos quedamos en una banca mirando pasar el tiempo, pero también pasa María Cantinas, con su sonrisa de niña buena, a repartir la leche por el Barrio San Andrés, el Parque Infantil, las Visitandinas y de pasada va al taller de los Zaramas que le están haciendo una carroza. Luego se aglomera la gente y salen niños vestidos de pastores, gitanas diminutas con pañoletas de colores, vestidas de vuelos y lunares, que llevan canastas de flores. Es el Pase del Niño de las Meregildas, al sonido de las panderetas ante el atrio de San Andrés, todos abren paso ante quienes comandan la fiesta: Pedro Bombo y El Pólvora y los cuetes inauguran sonrisa en todos los niños que sueñan en el momento que después del Pase, de los rezos y cantos, tomarán café con empanadas y dulces en la casa de los Chancos, donde estará doña Mercedes Melo esperándolos.

Después hay un silencio muy largo, Pasto se ha ido…

Llega la yerbatera doña Tránsito Josa, con provisiones de ruda de los Dos Puentes, tabaco, velas de sebo y aguardiente blanco para chupar el tiempo, para chupar el olvido y recuperar el recuerdo. La gente corre hacia arriba y hacia abajo, hacia fuera y hacia adentro, buscándose…

Una mujer, chupa el tiempo en cuatro direcciones, olor a tabaco, a ruda y aguardiente. Se escucha su voz como una súplica: ¡PASTO, VENÍ, VENÍ, NO TE IRÁS! ¡VENÍ A TU CASITA! ¡Vení! ¡Vení!

Lydia …desde la eterna Calle del Columpio

 

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